
CAVIDADES
Heridas: Toda herida provocada a un árbol supone la eliminación de su corteza protectora que deja la madera al descubierto expuesta al ataque de hongos, insectos y bacterias. No todas las maderas responden igual al proceso de pudrición, existiendo maderas muy resistentes como las coníferas en donde la resina evita en gran medida la pudrición, o los árboles de madera dura como la encina. El ataque de patógenos siempre tiene lugar, por lo que toda herida dá lugar a una cavidad más o menos extensa.
Pintura: Una práctica habitual en la arboricultura tradicional era el pintado de las heridas de poda para evitar la pudrición, en la creencia de que se impermeabilizaba ésta a la penetración de esporas y humedad incluso con productos fungicidas, pero la experiencia demuestra que la pintura no tienen ninguna ventaja y quizá incluso algún inconveniente al proporcionar protección, y oscuridad a las esporas de hongos que hayan penetrado antes de la aplicación de la pintura.
Cicatrización: La cicatrización es el proceso por el que el árbol trata de cerrar la herida con tejidos nuevos producidos en los bordes de la herida por el cambium. Este nuevo tejido que crece hacia el interior de la herida necesita una superficie plana, sin obstáculos, para crecer rápido, por lo que el corte debe tener una superficie lisa, en un sólo plano y sin rebabas o astillas. Los bordes de la herida deben ser redondeados o al menos sin ángulos agudos que dificultarían el cierre. Sobre una cavidad hueca el callo no tiene una superficie lisa sobre la que crecer y no es capáz de cerrarla, pues el crecimiento del callo se mete dentro de la cavidad espiralizándose sobre sí mismo en forma de cuernos de carnero.
Pudrición: Las cavidades son porciones de la madera del árbol que ha sido afectada por procesos de pudrición producida por la infección de hongos que degradan la lignina y la celulosa de las paredes celulares eliminando las cualidades de resistencia y flexibilidad de la madera sana. Las cavidades pueden vaciarse de la madera podrida (Huecos) o permanecer rellenos de dicha madera, aunque el efecto será el mismo pues la madera podrida no aportará ninguna ayuda a la resistencia del árbol. Las pudriciones avanzan, a través de las barreras con que el árbol trata de rodear las zonas infectadas, con ayuda de insectos minadores u hongos parásitos. El avance más o menos rápido e incluso la parada del avance de la pudrición depende muchísimo del estado sanitario y nutricional del árbol, del tipo de xilema del árbol (porosidad difusa o anular) y de la localización de la cavidad (cuello, fuste, rama...).
Drenaje y vaciado: En la arboricultura tradicional se vaciaban las cavidades de la madera degradada, raspando las paredes hasta encontrar madera sana, intentando eliminar todos los restos de hongos saprófitos. También se intentaba vaciar el agua acumulada mediante tubos de drenaje en la creencia de que el agua incrementeaba la velocidad de propagación del hongo. Pero ambas prácticas son equivocadas pues, además de ser imposible eliminar todos los restos de hongos, al rascar las paredes estamos eliminando las barreras de compartimentación que ha creado el árbol, permitiendo que la pudrición las sobrepase, extendiéndose hasta la siguiente barrera que el árbol oponga a su avance. El agua acumulada en las cavidades lejos de ser perjudicial es incluso beneficiosa pues al ser la mayoria de los hongos aerobios, necesitan respirar oxígeno por lo que no crecen por debajo del nivel del agua. Al practicar un agujero para drenaje estamos creando una nueva herida al árbol, rompiendo de nuevo la compartimentación.
Las cavidades pueden ser causadas por:
- Cortes a ras sin respetar el zócalo.
- Terciado de ramas con cortes ciegos sin dejar tirasavias
- Eliminación de grandes ramas
- Desgarrones o cortes dejando tocones
- Rotura de corteza por golpes o fisuras
- Grietas en la corteza producidas por heladas
Cavidades internas: Las cavidades internas pueden ser más o menos difíciles de detectar a simple vista, aunque existen bastantes síntomas nos ayudan a descubrirlas:
- Decoloración de la corteza del árbol
- Exhudaciones de líquidos a través de pequeñas heridas
- Protuberancia en el diámetro del tronco/rama/cuello
- Nervaduras verticales
- Presencia de cortes, tocones, callos, etc... cercanos
- Sonido hueco al ser golpeada la madera
- Presencia de setas o chancros
- Muerte de parte de la copa del árbo
Riesgos: Las cavidades al contener madera descompuesta siempre son puntos débiles por donde el árbol podrá fracasar, además es muy corriente que la pudrición siga avanzando más o menos rápido a través de la madera sana por lo que el problema puede mantenerse en el tiempo o agravarse. Las pudriciones pueden dar lugar a la caída de ramas más o menos grandes, rotura del tronco o fracaso del árbol entero por pudrición del cuello.
Estabilidad: Se ha calculado por metodos estadísticos que los árboles que fracasan suelen tener cavidades grandes que se habren al exterior ( la herida no está totalmente cerrada) o que sin tener salida al exterior mantienen una cantidad de madera sana inferior a la tercera parte del radio total del tronco. La presencia de cavidades internas no reduce demasiado la resistencia de un árbol, siempre que se mantenga suficiente madera sana todo alrededor del perímetro del tronco. Si el grosor de madera sana es de al menos del 30 % del total del radio del tronco, la resistencia del mismo es todavía del 80 % con respecto al árbol sin cavidad. esta resistencia baja hasta el 50 % o menos cuando la cavidad está abierta al exterior, aunque la madera sana restante suponga en algunas zonas mas de la 1/3 parte del radio del tronco.
V.T.A.: La valoración técnica del arbolado se basa fundamentalmente en el análisis de las pudriciones internas para cuya detección se usan aparatos de diagnosis tales como el shigómetro que mide la resistencia eléctrica (en ohmios) de la madera, descubriendo cavidades al madirse velocidades menores a las esperadas si fuera madera sana. El martillo de impulsos realiza la misma función pero con ondas sonoras, que si encuentran una cavidad, al tener que rodearla para propagarse, nos dá una lectura de velocidad del sonido menor de la esperada para ese mismo tipo de madera sana.
Es resistógrafo es otro aparato compuesto por una broca de acero muy fina (3 mm.) que penetra en la madera con una presión constante y que es capás de medir la velocidad de penetración, así la broca al encontrar madera sana penetra a velocidad más baja que cuando encuentra madera podrida o un hueco en la que penetrará más rápidamente. Este aparato nos dá una lectura absolutamente exacta de la disposición y tamaño de la cavidad encontrada, informándonos a la vez de la dureza y grosor de la madera sana e incluso es capáz de mostrar la diferente dureza de los anillos del xilema y de las zonas de barrera que rodean a una pudrición compartimentada.
Por Ultimo el fractómetro es una aparato que mide la rigidez y la resistencia de la madera sana de un árbol y nos puede indicar si ha sufrido algún proceso de pudrición que le reste capacidad de resistencia. El fractómetro trabaja sobre un cilindro de madera de 4 mm. de diámetro extraido del árbol mediante una barrena sacamuestras (barrena de pressler), aplicando fuerza lateral al cilíndro para ver cual es la fuerza que resiste antes de romperse y que angulo de torsión ha alcanzado en el momento de la rotura. Los hongos causantes de la pudrición parda degradan la celulosa por lo que la madera queda muy rígida (pequeños angulos de flexión) pero muy fragil (resiste poca fuerza de fractura). si se trata de pudrición blanca que degrada la lignina,la madera es muy flexible (grandes angulos de rotura) y buena resistencia a la fractura (resiste bastante fuerza de fractura).